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on Sun, Mar. 30, 2003
Sospechan de lavado de dinero en exportaciones
GERARDO REYES
El Nuevo Herald
Balde de plástico, precio por unidad: $ 972. Destino: Checoslovaquia.
Calzoncillos, precio por unidad $ 739. Destino: Hungría
Hojillas de afeitar, $113 cada una. Destino: Reino Unido
Detrás de estas asombrosas disceprancias de precios en las exportaciones
de Estados Unidos se podría esconder una enorme operación
de lavado de dinero, según John Zdanowick profesor de finanzas
de la Universidad Internacional de la Florida.
Zdanowick sospecha
que la sobrefacturación de exportaciones permite
a los lavadores de dólares expatriar de Estados Unidos grandes
cantidades de dinero aprovechándose de que en este campo no existe
ningún control.
''Nadie [en el gobierno]
está mirando las exportaciones'', dijo
Zdonowick quien se ha dedicado en los últimos años a cazar
estos exabruptos en las bases de datos del Departamento de Comercio.
Zdonwick fue uno de una veintena de conferencistas que la semana pasada
analizaron en Miami la frustrante batalla contra el lavado de dinero.
Convocados por el
boletín Money Laundering que dirige en Miami
el ex fiscal federal Charles Intriago, más de 700 personas, entre
financistas, funcionarios públicos y manipuladores de divisas
de varias partes del mundo, trataron de ponerse al día en las
nuevas leyes contra el negocio y las novedosas técnicas de quienes
lo practican.
La conferencia estuvo inspirada por las frase reciente del procuradorgeneral
John Ashoroft, quien dijo que la guerra contra el terrorismo, ``es una
guerra de contabilidad y auditaje, de la misma manera que la guerra de
armas es con soldados y tanques''.
Entre la legión de combatientes contra el lavado de dinero que
asistieron a la reunión en el Hotel Hilton de Miami Beach, el
optimismo es un sentimiento excepcional, pues muchos de ellos son concientes,
y lo han probado en la práctica, que por más modernas y
estrictas que sean las leyes, cuando se ponen en efecto, los lavadores
de dinero ya se han ingeniado nuevas formas para eludirlas.
''Los bandidos pueden
cambiar en cuestión de semanas mientras
que las leyes se aplican lentamente y toman meses o años para
reaccionar'', dijo Ross Gaffney, agente del FBI especializado en el tema.
Alfonso Garzón, presidente de Asocambiaria, una entidad que reúne
a las casas de cambio de Colombia, comentó que el gobierno de
Estados Unidos por concentrar sus baterías antilavado contra las
casa de cambio, descuidó el sistema bancario tanto en su propio
patio como en América Latina.
Como resultado de
ese descuido, explicó Garzón, más
de $2,000 millones se movieron sin ningún control entre Colombia
y Estados Unidos en los últimos tres años a través
de bancos de ambos países que expedían múltiples
tarjetas débito. Con esas tarjetas los cuentacorrientistas podían
sacar en los cajeros automáticos de Colombia en pesos, los dólares
depositados en cuentas de Estados Unidos a fin de ganarse una atractiva
diferencia en la conversión. ''Lo bancos se siguen prestando desafortunadamente
para darle apariencia de legalidad a unas actividades de altísimo
riesgo que son fácilmente penetrables por el lavado de dinero'',
agregó Garzón.
Pero no todo está perdido. El gobierno de Estados Unidos está tratando
de cubrir áreas en las que el dinero sucio, especialmente producto
de las transacciones con droga, fluye impunemente.
Con las nuevas regulaciones
propuestas en el marco de la Ley Patriótica
(Patriotic Act), se quiere poner un muro de contención a por los
menos dos enormes grietas hasta ahora sin control: los bancos extranjeros
y la venta de automóviles.
Las nuevas disposiciones,
según explicó a El Nuevo Herald,
Carmina Hugues, consejera especial de la Reserva Federal, obligarán
a los bancos extranjeros que realizan operaciones en Estados Unidos,
a ``tener un agente registrado que responda por cualquier notificación
que el gobierno y la justicia de Estados Unidos quieran hacer de los
papeles del banco''.
Las agencias de venta
de automóviles, un negocio muy próspero
en el sur de la Florida, también tendrán que reportar actividades
sospechosas de lavado.
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